LATAM y el Caribe renovable: el balance de 2025 y perspectivas para 2026
La tecnología que encabeza la generación energética en la región es la hidroeléctrica y se ha producido un crecimiento acelerado de la energía solar y la eólica. A su vez, tecnologías como el almacenamiento y la generación distribuida comienzan a consolidarse como piezas clave del sistema.
Pero más allá de los números, el verdadero desafío actual es encontrar la forma de integrar de manera eficiente, confiable y flexible esta nueva generación al sistema eléctrico. Crecer en megavatios sigue siendo importante, pero hacerlo de forma ordenada y sostenible es lo que marcará la diferencia en los próximos años. Este escenario también está impulsando una mayor demanda de perfiles técnicos especializados, de liderazgo local sólido y de equipos capaces de gestionar proyectos cada vez más complejos.
Si analizamos la región por países:
Chile es un claro ejemplo de esta evolución. El país consolidó su liderazgo en energía solar y dio un salto relevante en almacenamiento energético, con proyectos en regiones como Arica y Parinacota que superan los 900 MWh en baterías. Estos desarrollos evidencian que la transición no se limita a generar más energía energía renovable, sino a integrarla eficientemente al sistema. Aquí entra el reto de la infraestructura de transmisión: muchas líneas de alta tensión están saturadas o necesitan modernización, lo que limita la capacidad de mover energía desde los polos de generación hacia los centros de consumo. La planificación de nuevas redes tarda años y los costos de expansión son altos, por lo que la eficiencia del sistema depende tanto de la generación como de una transmisión robusta y flexible.
México, por su parte, no lidera en capacidad instalada renovable, pero sí marca tendencia en autoconsumo y generación distribuida, especialmente en los sectores industrial y residencial. La modernización de activos, junto con la incorporación del almacenamiento y la digitación, le dan un papel clave en innovación tecnológica. Aun así, la incertidumbre regulatoria y los cambios políticos siguen limitando proyectos a gran escala, demostrando que la transición depende tanto de la tecnología como del marco institucional.
Colombia avanzó diversificando su matriz con nuevos parques solares y casos emblemáticos como el primer hospital 100% solar. La solar y la eólica comienzan a equilibrar la matriz hidroeléctrica y se evalúa almacenamiento para integrar mejor estas energías. Los retos siguen siendo lograr los permisos necesarios, la infraestructura y la gestión social, recordando que la transición no es solo tecnológica.
A nivel regional, Brasil mantiene su liderazgo global en renovables, con récords solares y eólicos y un impulso creciente a tecnologías como almacenamiento y electrificación industrial. A su vez, Perú y Uruguay lograron consolidar parques solares y eólicos bajo marcos regulatorios estables. En el Caribe, microrredes, almacenamiento y solar distribuido avanzan como respuesta directa a la vulnerabilidad climática, aunque con límites financieros. Centroamérica y el Cono Sur apuestan cada vez más por almacenamiento y geotermia, consolidando la transición tecnológica.
En todos los mercados el factor común es el mismo: la transición no solo requiere de capital e infraestructura, sino también de personas, liderazgo y conocimiento local para convertir la estrategia en ejecución.
Si 2025 fue el año de crecer en capacidad, 2026 será el año de integrar bien lo que ya se ha conseguido. La energía solar y eólica seguirá siendo la base, pero el éxito dependerá de lo rápido que la región incorpore el almacenamiento, las redes modernas, la generación distribuida y las tecnologías emergentes.
La transición energética en LATAM y el Caribe ya no es una promesa: es una realidad en construcción, y el verdadero reto ahora es hacerla confiable, flexible y robusta. El diferencial competitivo también estará en quiénes logren estructurar equipos sólidos, anticipar los cambios regulatorios y ejecutar proyectos con velocidad y calidad.
En Taylor Hopkinson conectamos talento especializado con los proyectos que están impulsando la transición energética en LATAM y el Caribe. Si tu organización está ampliando equipos o desarrollando nuevos proyectos, contacta con nuestros especialistas para conocer cómo podemos apoyarte.